En la historia de la frontera norte, existe un debate constante entre el mito vs. la realidad del soldado de presidio. Aunque popularmente se les ve como tropas infalibles, las carencias militares de los soldados de cuera en la Nueva España eran evidentes en los informes oficiales. A través de inspecciones de la época, analizamos aquí los problemas de armamento, disciplina y entrenamiento que matizan su imagen romántica."
Soldado de cuera.
A lo largo del siglo XVIII, distintos informes e inspecciones realizadas por oficiales del ejército español señalan los problemas recurrentes en el funcionamiento de los presidios: deficiencias en la disciplina, armamento en mal estado y un entrenamiento que variaba considerablemente de una compañía a otra.
Uno de los testimonios más claros proviene de las inspecciones realizadas en la década de 1770 por el comandante inspector Hugo O'Conor.
En una revista llevada a cabo en Monclova en 1773, su ayudante Roque de Medina señalaba que, si bien los soldados destacaban por su destreza como jinetes y su robustez física, también presentaban carencias importantes en su equipo, vestuario y disciplina:
"Como datos positivos, la destreza en el manejo de los caballos y la robustez, buena talla y preparación guerrera de los soldados,
y como negativos el mal estado de armamento y vestuario, y la falta de modales e instrucción en las normas externas de disciplina.”
(Roque de Medina)
Estas observaciones reflejan una constante en los presidios de la frontera norte: hombres habituados a la vida fronteriza, pero inmersos en un sistema con serias limitaciones materiales y organizativas, cuyo origen étnico y social difería por completo del europeo.
Las críticas más severas aparecerían en los informes del oficial Ramón de Murillo, quien analizó la situación militar del norte novohispano con mayor dureza.
Murillo señalaba, por ejemplo, que muchos soldados evitaban arriesgar sus caballos, de su propiedad, durante los combates, lo que afectaba la eficacia de las operaciones.
Asimismo, cuestionaba el uso del coleto o cuera, al que consideraba poco útil para la guerra moderna, describiéndolo como “más invención de la debilidad que de utilidad militar”.
Para entender mejor su equipo, puedes consultar Armamento, vestimenta y equipo de los soldados de cuera en la Nueva España
Chaleco de cuera (coleto) de seis pieles de ante, basado en la descripción del oficial Ramón de Murillo, quien criticaba esta prenda al afirmar que era "más una invención de la debilidad.
El problema no se limitaba al equipamiento. Aunque las Ordenanzas Reales de 1772 establecían un sistema de adiestramiento formal, en la práctica estas disposiciones no siempre se cumplían.
En muchos casos, el entrenamiento dependía de cada presidio, y los nuevos soldados aprendían de manera informal, incluso en el propio campo de batalla.
A pesar de estas limitaciones, los soldados de cuera en el norte de la Nueva España, no eran combatientes inexpertos.
Habían nacido en las Provincias Internas, conocían bien el territorio y estaban habituados a las condiciones extremas de la frontera, lo que los convertía en jinetes capaces y resistentes.
En este sentido, algunas valoraciones ofrecían una visión distinta.
Combate en la frontera. Soldado de cuera empleando sus armas defensivas y ofensivas durante un enfrentamiento contra un guerrero apache a caballo.
En un plan militar atribuido a Félix María Calleja, se describía a la caballería de presidio como ágil, resistente y bien adaptada al terreno.
Esta apreciación no contradice necesariamente las críticas anteriores, sino que pone de relieve la complejidad del sistema: tropas funcionales, pero con deficiencias estructurales.
Diversos estudios coinciden en que los principales problemas de los presidios en la Nueva España no se explican únicamente por su ubicación o por el tipo de guerra que enfrentaba, sino por factores internos como la disciplina, el estado de los pertrechos y la organización militar.
En conjunto, estos testimonios muestran una realidad menos romantizada.
Los soldados de cuera eran combatientes experimentados y adaptados al entorno fronterizo, pero el sistema que los sostenía presentaba carencias estructurales importantes.
Aunque estos problemas ya eran señalados por oficiales del siglo XVIII, algunos historiadores modernos también han cuestionado la imagen romantizada de los soldados de cuera.
En el siguiente fragmento, el historiador José Eugenio Lazo Freymann comenta cómo en la actualidad estas tropas suelen ser enaltecidas, a pesar de que los documentos de la época muestran deficiencias en su armamento y entrenamiento.
Material utilizado con autorización del Museo de Historia Mexicana. Ver video original del Club de Lectura aquí
Faulk, O. B. (1976). El presidio: ¿fuerte o farsa? En El México perdido. Ensayos sobre el antiguo norte de México, 1540–1821. México: SepSetentas.
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