Dragones de cuera: término histórico mal empleado
Porque no aparece en la documentación militar de los siglos XVI al XVIII ni fue una denominación empleada por las autoridades virreinales de la Nueva España.
La figura histórica documentada es la del soldado de presidio o soldado de cuera, mientras que “dragones de cuera” es una denominación moderna y anacrónica, surgida fuera del contexto administrativo y militar de la época.
🔖 Representación de un soldado de cuera o soldado de presidio. El término “dragones de cuera”, frecuente en la divulgación contemporánea, no aparece en la documentación histórica y constituye una denominación moderna errónea.
El origen del término “dragones de cuera” se encuentra en estudios uniformológicos del siglo XX, centrados en la descripción de la vestimenta militar y no en el análisis documental. Como señala Alonso Domínguez Rascón, las menciones más tempranas de esta denominación aparecen en los trabajos de J. Hefter y Francisco Ferrer Llull, quienes utilizaron el término para referirse al soldado de presidio, contribuyendo involuntariamente a fijar una categoría inexistente desde el punto de vista histórico.
🔖 Estudios uniformológicos del siglo XX en los que aparece por primera vez el uso del término “dragones de cuera” para referirse al soldado de presidio, como en los trabajos de J. Hefter y Francisco Ferrer Llull.
Posteriormente, el término fue retomado y amplificado en otras obras del mismo ámbito. Un caso especialmente influyente es el de José María Bueno, quien utilizó “dragones de cuera” como título de una de sus publicaciones, retomando la expresión previamente difundida. Aunque en el contenido del libro el autor distingue correctamente entre dragones y soldados de cuera, y apenas aborda a los primeros, la elección del título tuvo un fuerte efecto divulgativo y contribuyó a legitimar una denominación errónea fuera del contexto especializado.
🔖 Obras de carácter uniformológico del siglo XX que contribuyeron a la difusión del término “dragones de cuera”. En estos trabajos, el uso editorial del término, especialmente en títulos, favoreció su adopción en la divulgación histórica, aun cuando el contenido distingue entre dragones y soldados de cuera.
Para comprender el alcance de esta confusión, resulta imprescindible aclarar qué eran realmente los dragones dentro de la organización militar europea y novohispana, y en qué se diferenciaban de los soldados de cuera.
Sobre este punto puede consultarse el apartado Quiénes eran los dragones en la Nueva España, donde se explican su origen, funciones y características, claramente distintas de las del soldado de cuera.
Como resultado, el término “dragones de cuera” ha sido adoptado de forma acrítica por páginas web, divulgadores, recreacionistas e incluso por algunos trabajos académicos, generando una confusión persistente entre dos realidades militares distintas: los dragones, como tropa regular europea, y los soldados de cuera, cuerpo defensivo propio de la guerra fronteriza novohispana. Este caso ilustra cómo una denominación moderna, ajena a las fuentes, puede consolidarse mediante su repetición y subraya la importancia de la precisión terminológica en la investigación y divulgación histórica.
Este caso muestra cómo una categoría inexistente puede consolidarse en la divulgación moderna cuando no se contrasta con la documentación histórica.
1. ¿Existieron históricamente los "dragones de cuera"?
No. En la documentación militar y administrativa de los siglos XVI al XVIII no existe registro de ningún cuerpo bajo ese nombre. Las fuentes oficiales de la época siempre se refieren a ellos como soldados de presidio o soldados de cuera.
2. ¿Cuál es el origen de la confusión con este término?
La denominación surgió en el siglo XX dentro de estudios de uniformología, que se enfocaban más en la apariencia visual que en el rigor documental. Autores como J. Hefter y Francisco Ferrer Llull fueron de los primeros en utilizar este término erróneo en sus trabajos.
3. ¿Por qué se popularizó el error si no es un término real?
Su difusión masiva se debe a obras de gran alcance editorial, como las de José María Bueno. Aunque en sus textos el autor diferenciaba correctamente a los cuerpos, el uso de "dragones de cuera" en los títulos de sus libros generó una marca visual que fue adoptada acríticamente por el público y otros divulgadores.
4. ¿Por qué se considera un término "anacrónico"?
Se considera anacrónico porque aplica una etiqueta moderna a una realidad histórica que tenía su propia terminología. Ningún reglamento militar (como los de 1729 o 1772) ni cronista virreinal utilizó jamás la palabra "dragón" para definir al soldado de cuera, ya que representaban instituciones militares distintas.
5. ¿Los dragones y los soldados de cuera cumplían la misma función?
No. Aunque ambos eran tropas montadas, los dragones eran soldados profesionales del ejército regular europeo con tácticas de infantería mixta (montada y a pie). Los soldados de cuera eran una fuerza defensiva local, especializada en el patrullaje de fronteras y el combate irregular contra grupos nómadas en territorios áridos.
Notas
¹ “Dragones de cuera”: denominación moderna sin respaldo en la documentación de los siglos XVI–XVIII. No corresponde a un cuerpo militar histórico y no fue empleada por autoridades, reglamentos ni cronistas de la Nueva España.
² Uniformología: disciplina dedicada al estudio de la vestimenta y distintivos militares. En algunos trabajos del siglo XX, este enfoque priorizó la descripción del uniforme sobre el análisis documental, lo que favoreció interpretaciones terminológicas incorrectas.
³ J. Hefter: autor del siglo XX vinculado a estudios de uniformología militar. Utilizó el término “dragones de cuera” para referirse al soldado de presidio, contribuyendo a su difusión en la literatura divulgativa.
⁴ Francisco Ferrer Llull: investigador e ilustrador militar del siglo XX, especializado en uniformología. Empleó la denominación “dragones de cuera” en obras descriptivas, sin respaldo en fuentes administrativas o reglamentarias de época.
⁵ José María Bueno: historiador e ilustrador militar del siglo XX, cuyas obras de carácter uniformológico tuvieron amplia difusión. El uso editorial del término “dragones de cuera”, especialmente en títulos, contribuyó a su legitimación en la divulgación histórica.
Domínguez Rascón, Alonso. El gobierno de Teodoro de Croix en las Provincias Internas: las reformas militares (1776–1783).
Bueno, José María. Los Dragones de Cuera.
(La obra de José María Bueno se emplea aquí para analizar la difusión moderna del término “dragones de cuera”, no como prueba de la existencia histórica de un cuerpo con esa denominación