El armamento del soldado de cuera ante las reformas borbónicas
En el contexto de las reformas borbónicas, surgieron observaciones críticas sobre el estado del soldado de presidio, especialmente en regiones como Texas.
Según recoge Luis Navarro García, Murillo formuló objeciones al sistema de presidios, señalando que el armamento tradicional del soldado de cuera, caracterizado por el uso continuado de la cuera, la lanza y la adarga (escudo), no siempre se ajustaba a las nuevas necesidades tácticas ni a los modelos militares europeos que se buscaban implantar.
La crítica de Murillo no se dirigía tanto a la indumentaria como a lo que percibía como un sistema militar defensivo, costoso y poco disciplinado.
Este cuestionamiento se inscribe en el mismo contexto reformista que impulsó la introduccion de tropas mas ligeras y de caballeria regular, como los dragones en la Nueva España 👈, concebidos para responder a doctrinas militares distintas a las de la guerra de frontera.
En este sentido, el equipo del soldado de presidio quedó asociado, para algunos reformistas, a un modelo considerado obsoleto frente a las nuevas doctrinas militares borbónicas.