Según las investigaciones de Max L. Moorhead sobre el equipo defensivo en la frontera, el armamento reglamentario se componía de:
de aproximadamente 2.4 a 2.7 metros, diseñada para combate a distancia contra enemigos a caballo, con hoja de doble filo y refuerzo central.
basada en modelos militares españoles, pero adaptada en la frontera, a menudo acortada (≈45 cm) para facilitar su uso a caballo en combate cercano.
escudo de cuero de toro, forma ovalada, de alrededor de 56 × 63 cm, eficaz para desviar flechas y armas ligeras, aunque obligaba a combatir con una sola mano. Cada soldado podía adornarla o pintarla a su gusto.
prenda defensiva de los soldados de cuera, fabricada con varias capas de piel, que se llevaba sobre la casaca.
arma de fuego de chispa y avancarga (carga frontal) utilizada desde caballo, de ánima lisa y gran calibre. La carabina solía ser más corta y ligera que la escopeta reglamentaria, facilitando su manejo en combate móvil.
cada soldado portaba normalmente un par de pistolas de caballería, guardadas junto a la silla de montar. Eran armas de un solo disparo, usadas a corta distancia antes del combate cuerpo a cuerpo.