Dragones de cuera: término histórico mal empleado
No. El término “dragones de cuera” no aparece en la documentación militar de la Nueva España ni designa a un cuerpo histórico real. Se trata de una denominación moderna y errónea que confunde a los dragones, tropas montadas capaces de combatir a pie y a caballo del ejército regular, con los soldados de cuera o soldados de presidio, fuerza característica de la frontera norte, equipados con cuera de varias capas de piel como protección defensiva. Para un análisis detallado sobre el origen y la difusión de esta denominación, véase Origen del término dragones de cuera.
Esta sección explica quiénes fueron realmente los dragones, cómo se organizaron y por qué no deben confundirse con los soldados de cuera ni denominarse “dragones de cuera”.
Los dragones surgieron en Europa como tropas montadas con capacidad de combatir tanto a caballo como a pie, lo que les otorgaba una gran flexibilidad táctica. Durante el siglo XVIII, la monarquía española incorporó este modelo dentro de su ejército regular, empleándolo en distintos escenarios bélicos y trasladándolo posteriormente a sus territorios americanos como parte del proceso de modernización militar impulsado por las reformas borbónicas.
🔖 Dragón a pie. Los dragones podían combatir desmontados, no eran soldados de presidio.
Hasta entonces, la defensa del territorio había dependido principalmente de compañías de presidio, milicias locales y otros cuerpos de carácter irregular o temporal. La adopción del modelo de dragones respondió a la necesidad de contar con tropas más móviles, disciplinadas y con una estructura formal, capaces de reforzar el control territorial del virreinato.
Este proceso no fue uniforme y dio lugar a dos grandes tipos de dragones: los regimientos veteranos y los dragones provinciales.
Conviene precisar que, durante la mayor parte del período virreinal, no existieron unidades permanentes de caballería regular peninsular en la Nueva España. Como señalan Julio Albi de la Cuesta y Leopoldo Stampa Piñeiro, la presencia de caballería regular europea en América fue excepcional y no se consolidó como fuerza estable, con la única referencia temprana al envío de algunos jinetes en el segundo viaje de Cristóbal Colón (1493). En consecuencia, la defensa del territorio novohispano se sostuvo principalmente mediante milicias y cuerpos formados con personal local, así como compañías de presidio y otras fuerzas de carácter irregular. La implantación de regimientos regulares de dragones en el siglo XVIII respondió precisamente a esta carencia histórica de caballería profesional permanente en el virreinato.
🔖 Dragones de la monarquía española.
Tropa montada de origen europeo, concebida para combatir tanto a caballo como a pie. Introducidos en la Nueva España durante el siglo XVIII como parte de la reorganización militar borbónica, los dragones reforzaron la movilidad y disciplina del ejército en distintos territorios del virreinato, dando lugar a cuerpos veteranos y a dragones provinciales según el contexto y la función asignada.
Oficial del Regimiento de Dragones de México (1764-1795). Obra anónima. Imagen de dominio público obtenida de Wikimedia Commons."
Un punto clave en la implantación del modelo de dragones en la Nueva España fue la reorganización impulsada por Juan de Villalba, militar peninsular enviado al virreinato por orden de Carlos III.
El 14 de noviembre de 1764 se creó el Regimiento de Dragones de España, tras la supresión de los Dragones de Veracruz. Al año siguiente, en 1765, se formó el Regimiento de Dragones de México, considerado el segundo y último regimiento veterano montado creado en la Nueva España.
Estos cuerpos representaron la versión más profesionalizada del modelo de dragones en el virreinato, aunque su número fue reducido y su despliegue territorial limitado.
La expansión del modelo de dragones estuvo vinculada a las reformas militares borbónicas impulsadas por José de Gálvez, orientadas a modernizar el sistema defensivo de los territorios americanos.
La aplicación concreta de estas reformas en el septentrión novohispano correspondió a Teodoro de Croix, quien creó una nueva categoría de tropas: los dragones provinciales del norte. Estos cuerpos se formaron principalmente a partir de milicias locales, pero con una organización, régimen de servicio y prerrogativas cercanas a las del ejército regular.
🔖 Teodoro de Croix, militar y administrador borbónico, primer Comandante General de las Provincias Internas. Responsable de aplicar las reformas militares en el norte de la Nueva España y de crear los cuerpos de dragones provinciales durante el siglo XVIII.
"Retrato de Teodoro de Croix (siglo XVIII), obra anónima de la Escuela Española. Imagen de dominio público, disponible en Wikimedia Commons."
Para su formación, De Croix contó con oficiales veteranos enviados desde el centro del virreinato, encargados de alistar y organizar las milicias montadas en distintas localidades del norte, dando prioridad a los vecinos clasificados como españoles (peninsulares y criollos) para integrar las compañías de los nuevos cuerpos, mientras que los indígenas participaron como indios auxiliares en unidades separadas.
Para 1779, se habían constituido seis Cuerpos de Dragones Provinciales en la Nueva Vizcaya y uno en Coahuila, integrados por españoles e indios auxiliares. Estas unidades se organizaban en compañías, escuadras y escuadrones, siendo las compañías exclusivas para españoles y las escuadras destinadas a los auxiliares indígenas, conforme a la clasificación jurídica y militar vigente. No toda la fuerza permanecía en servicio activo permanente, debido a los elevados costos que implicaba su mantenimiento.
De entre estos cuerpos, De Croix seleccionó efectivos para formar una unidad de dragones en servicio activo continuo, destinada a operaciones permanentes, apoyo a las tropas de los presidios y acciones ofensivas y defensivas en la frontera.
Según el estudio de Alonso Domínguez Rascón sobre las reformas militares de Teodoro de Croix, una diferencia clave entre los dragones provinciales y los soldados de presidio fue el sistema de caballada. En los presidios, el modelo tradicional permitía que cada soldado dispusiera de varios caballos de relevo, en ocasiones hasta seis, lo que encarecía y ralentizaba las operaciones.
Como parte de la reorganización borbónica, los dragones provinciales quedaron limitados a dos caballos y una mula por hombre, buscando mayor control, menor costo y una movilidad más eficiente. Esta diferencia refleja dos modelos militares distintos y refuerza que los dragones no fueron soldados de cuera ni una variante de ellos.
Dentro del sistema de dragones provinciales se crearon subunidades especializadas, entre ellas:
Granaderos, seleccionados por su fortaleza física para misiones difíciles.
Piquetes de Dragones Provinciales, mantenidos permanentemente sobre las armas.
Los piquetes desempeñaron un papel fundamental en la custodia del Camino Real, la escolta de recuas y viajeros y la defensa de rutas estratégicas. Estas fuerzas formaron distintas líneas de defensa, combinando funciones ofensivas, defensivas y de control territorial.
🔖 Dragones provinciales del norte, a menudo confundidos con los soldados de cuera o soldados de presidio, durante una acción militar contra una comunidad apache en el siglo XVIII.
A diferencia de los soldados de cuera, los dragones provinciales no tuvieron la cuera pesada como parte de su vestimenta oficial; cuando recurrieron a protección de cuero, esta consistió en una chupa delgada, utilizada de forma temporal y práctica contra el matorral, especialmente antes de la aplicación plena de las reformas impulsadas por Teodoro de Croix. Esta diferencia ha contribuido a la confusión en la iconografía y la divulgación moderna. Las unidades se consolidaron en el marco de las reformas militares borbónicas en la frontera norte de la Nueva España.
Los dragones novohispanos, y en particular los dragones provinciales del norte de la Nueva España, no utilizaron la cuera, prenda característica de los soldados de presidio. De acuerdo con los reglamentos militares del siglo XVIII, estos cuerpos vestían uniforme reglamentario de paño, siguiendo el modelo europeo de tropas montadas del ejército regular.
El uniforme de los dragones incluía casaca o chaqueta reglamentaria, calzón, botas y sombrero o tricornio, además del armamento asignado. A diferencia de las compañías de presidio, no empleaban cuera de cuero grueso, elemento propio de ciertos cuerpos destinados al patrullaje permanente en regiones de guerra fronteriza.
En campañas tempranas de los dragones en el norte novohispano, anteriores a la consolidación del sistema de dragones provinciales (1767–1768), se documentaron adaptaciones provisionales al entorno. Durante la expedición dirigida por el coronel Domingo Elizondo, algunos dragones utilizaron chupas de cuero o gamuza, confeccionadas localmente.
Estas prendas eran ligeras, sin función defensiva, y servían únicamente para proteger del roce con mezquites, espinas y matorrales del paisaje desértico. Este uso del cuero fue excepcional y temporal.
Con la reorganización militar encabezada por Teodoro de Croix, estas prácticas fueron abandonadas en favor de una mayor uniformidad, disciplina y control logístico, conforme a los principios de las reformas borbónicas.
En consecuencia, no todos los soldados montados de la frontera fueron soldados de cuera. Los dragones se definieron por su uniformidad reglamentaria, mientras que la cuera quedó asociada específicamente a las compañías de presidio y a la guerra irregular del norte de la Nueva España.
Para comprender el origen, desarrollo y funciones de estas tropas de los presidios véase Historia de los soldados de cuera.
🔖 uniforme reglamentario de paño de Dragón novohispano.
Los dragones del ejército de la Nueva España vestían casaca, calzón, zapatos, polainas y sombrero tricornio, según el modelo europeo de tropas montadas. A diferencia de los soldados de presidio, no utilizaron cuera; el uso ocasional de prendas de cuero en campañas tempranas fue excepcional y no reglamentario.
Los dragones fueron una tropa clave dentro del sistema militar novohispano, introducida a partir de un modelo europeo y adaptada a las condiciones del territorio americano. Su desarrollo incluyó regimientos veteranos, dragones provinciales y una compleja organización ofensiva en el norte del virreinato, impulsada por José de Gálvez y ejecutada por Teodoro de Croix.
Comprender quiénes eran los dragones y cómo se diferenciaron de las tropas de los presidios permite evitar confusiones frecuentes, como el uso incorrecto del término “dragones de cuera”, y entender con mayor precisión el funcionamiento del sistema defensivo y ofensivo del norte de la Nueva España.
¿Cuál es la principal diferencia entre un dragón y un soldado de cuera?
La diferencia radica en su origen y equipo: los dragones eran tropas del ejército regular (veteranos o provinciales) entrenados para combatir a pie y a caballo, mientras que los soldados de cuera eran tropas de presidio especializadas en la guerra de frontera que usaban la cuera (armadura de piel) como equipo reglamentario permanente.
¿Por qué es incorrecto decir "dragones de cuera"?
Es un error historiográfico moderno. En la documentación virreinal, los cuerpos se denominaban "Dragones de España", "Dragones de México" o "Dragones Provinciales". Ningún documento oficial de la época utiliza el término "dragones de cuera" para designar a estas unidades.
¿Qué eran los dragones provinciales creados por Teodoro de Croix?
Eran cuerpos militares formados mayoritariamente por milicias locales (vecinos españoles e indios auxiliares) bajo el mando de oficiales veteranos. Su objetivo era modernizar la defensa del norte, operando con mayor disciplina y menores costos que el sistema tradicional de presidios.
¿Por qué los dragones usaban menos caballos que los soldados de presidio?
Como parte de las reformas borbónicas, a los dragones se les limitó a dos caballos y una mula por hombre para reducir costos y aumentar la eficiencia operativa, a diferencia de los soldados de cuera, quienes podían tener hasta seis caballos debido a la intensidad del patrullaje fronterizo.
Notas
¹ Juan de Villalba: militar peninsular de carrera, con amplia experiencia en guerra de frontera en el norte de África. Enviado a la Nueva España por orden de Carlos III, impulsó la reorganización del ejército virreinal y la creación de los regimientos veteranos de dragones entre 1764 y 1765.
² Veteranos: el término se utiliza aquí para referirse a tropa regular del ejército, de servicio permanente y sujeta a ordenanzas y disciplina formal, en contraste con milicias y cuerpos temporales.
³ José de Gálvez: visitador general de la Nueva España (1765–1771) y principal impulsor de las reformas borbónicas en América. Promovió la reorganización militar, administrativa y fiscal del virreinato, sentando las bases del nuevo sistema defensivo del norte novohispano.
⁴ Teodoro de Croix: militar y administrador borbónico, primer comandante general de las Provincias Internas. Fue el responsable de aplicar las reformas militares en el septentrión novohispano y de crear los cuerpos de dragones provinciales como parte del nuevo sistema defensivo fronterizo.
⁵ Dragones provinciales: tropas montadas formadas a partir de milicias locales del norte de la Nueva España, organizadas bajo un régimen y disciplina próximos al ejército regular. No eran tropas de presidio ni regimientos veteranos, y solo una parte de sus efectivos permanecía en servicio activo permanente.
⁶ Nueva Vizcaya: antigua provincia de la Nueva España creada en el siglo XVI, que abarcó amplios territorios del norte novohispano. Su extensión incluía, de manera aproximada, los actuales estados de Durango, Chihuahua y zonas adyacentes. La denominación dejó de usarse tras la independencia de México.
Julián Robles Ibarra
“El dragón, la cuera y el venado”. Los soldados españoles y los combatientes indígenas en la campaña del “Cerro Prieto”. Sonora, 1767–1771. Una visión desde la nueva historia militar.
Alonso Domínguez Rascón
El gobierno de Teodoro de Croix en las Provincias Internas: las reformas militares (1776–1783).
Revista de Historia Militar, Ministerio de Defensa de España. Núm. 59
Estudios sobre las reformas militares borbónicas en la Nueva España y la actuación de militares peninsulares, entre ellos Juan de Villalba.
Max L. Moorhead
The Presidio: Bastion of the Spanish Borderlands.