En este sentido, algunas valoraciones ofrecían una visión distinta. En un plan militar atribuido a Félix María Calleja, se describía a la caballería de presidio como ágil, resistente y bien adaptada al terreno.
Esta apreciación no contradice necesariamente las críticas anteriores, sino que pone de relieve la complejidad del sistema: tropas funcionales en ciertos aspectos, pero con deficiencias estructurales.
Diversos estudios coinciden en que los principales problemas del sistema de presidios no se explican únicamente por su ubicación o por el tipo de guerra que enfrentaba, sino por factores internos como la disciplina, el estado de los pertrechos y la organización militar.
En conjunto, estos testimonios muestran una realidad menos romantizada. Los soldados de presidio eran combatientes experimentados y adaptados al entorno fronterizo, pero el sistema que los sostenía presentaba carencias estructurales importantes.